Ráquira es uno de los pueblos más pintorescos de Colombia y un verdadero símbolo del arte popular del país. Situado en el departamento de Boyacá, este pequeño municipio ha construido su identidad alrededor de la artesanía, convirtiéndose en un destino imprescindible para quienes desean conocer las tradiciones colombianas más auténticas.
Lo primero que llama la atención son sus fachadas llenas de color. Casas decoradas con tonos intensos, balcones floridos y escaparates repletos de artesanías crean una imagen inolvidable que convierte cada calle en un excelente escenario para pasear y tomar fotografías. El ambiente es tranquilo y muy diferente al de las grandes ciudades.
La cerámica constituye la actividad más representativa de Ráquira. Desde la época de la cultura muisca, los habitantes han trabajado la arcilla utilizando técnicas transmitidas de generación en generación. Hoy en día, numerosos talleres familiares permiten observar todo el proceso artesanal, desde el modelado hasta la decoración final de cada pieza.
La Plaza Principal concentra buena parte de la vida del pueblo. Allí se encuentran mercados, cafeterías y tiendas donde pueden adquirirse tejidos, cestas, esculturas de madera, objetos de cuero y una enorme variedad de productos elaborados por artesanos locales. Comprar directamente a los productores permite valorar el enorme trabajo manual que hay detrás de cada creación.
Ráquira también resulta una excelente base para visitar otros lugares de Boyacá, como Villa de Leyva o el Monasterio de La Candelaria, dos de los destinos culturales más importantes de la región. Esta combinación convierte la visita en una experiencia muy completa.
Con su creatividad, su ambiente acogedor y sus profundas raíces culturales, Ráquira representa una de las mejores oportunidades para descubrir el patrimonio artesanal de Colombia.
[ Dic.2016 ] Hicimos una excursión a Ráquira desde Villa De Leyva, el bonito pueblo colombiano. Raquira estaba incluido en nuestro itinerario pero por un fallo de la agencia casi se lo saltaron. Menos mal…