Hydra es una de las islas más características del Golfo Sarónico, en Grecia, conocida por su elegante puerto, sus casas de piedra y, sobre todo, por la ausencia casi total de vehículos a motor. Por el centro se circula principalmente a pie, mientras que las tradicionales mulas siguen formando parte de la vida cotidiana de la isla.
El corazón de Hydra es la localidad del mismo nombre, construida como un anfiteatro alrededor del puerto. Las casas de fachadas claras y tejados de tejas ascienden por las colinas, creando uno de los paisajes urbanos más reconocibles de las islas griegas.
Hydra vivió una época de gran prosperidad durante el siglo XVIII y principios del XIX gracias a su flota mercante. Durante la Guerra de Independencia griega, iniciada en 1821, las familias de armadores de la isla y sus barcos desempeñaron un importante papel en la lucha contra el dominio otomano.
La visita comienza naturalmente en el puerto de Hydra, rodeado de edificios históricos, cafés y restaurantes. Pasear por el paseo marítimo y después adentrarse por las estrechas calles que suben hacia las zonas más tranquilas es una excelente manera de descubrir la localidad.
Entre los edificios históricos más interesantes se encuentran las antiguas mansiones de los armadores, testimonio de la riqueza alcanzada por Hydra gracias a sus actividades marítimas. Algunas albergan actualmente museos e instituciones culturales.
Cerca del puerto se encuentra también el Monasterio de la Asunción de la Virgen María, uno de los principales edificios religiosos de la isla.
Uno de los paseos más agradables sigue la costa desde el puerto hasta Kamini, pequeño pueblo con un pintoresco puerto. El recorrido puede continuar hacia diferentes playas y bahías.
Durante el siglo XX, Hydra atrajo también a numerosos artistas y escritores internacionales. Leonard Cohen pasó largas temporadas en la isla, contribuyendo a su fama como lugar de encuentro de artistas e intelectuales.
La primavera y el comienzo del otoño son ideales para caminar y recorrer la isla con temperaturas agradables. El verano es perfecto para disfrutar del mar, aunque también es la época de mayor afluencia.